El Carnaval más irreverente de Valencia vuelve a tomar las calles de Benimaclet con una programación donde la sátira, la cultura popular y la autogestión marcan el paso.
Durante el 20 y 21 de febrero, el barrio se convertirá en un escenario colectivo donde las críticas sociales se disfrazan, la música suena sin descanso y el fuego ilumina la noche. Un Carnaval que no se contempla desde la acera: se vive desde dentro.

Viernes: del Correbars al fuego
La tarde arrancará a las 17.00 horas con la Festa de la Infantesa en la asamblea vecinal de la calle Masquefa, 5. Un espacio pensado para que los más pequeños también formen parte de la fiesta.
A partir de las 17.30 horas, el barrio empezará a latir con el Correbars. La charanga El Tro de La Gallina pondrá banda sonora a una ruta que saldrá desde el histórico Bar El Califat y recorrerá distintos comercios del barrio hasta el Camp de les Fonts. Disfraces improvisados, vecinos y vecinas sumándose sobre la marcha y un ambiente que va creciendo a cada parada.
Ya por la noche, a las 22.00 horas, se entregarán los premios de la rifa con productos del comercio local. Y a las 23.00 horas llegará uno de los momentos más potentes: el Correfoc. Los Dimonis de Campanar serán los encargados de encender la mecha en un espectáculo de chispas y tambores que cerrará la primera jornada.
Sábado: crítica, tradición y despedida
El sábado comenzará a las 17.00 horas con la Trobada de colles de dolçaines i tabals del País Valencià en la asamblea vecinal (calle Masquefa, 5).
A las 19.00 horas arrancará la Cavalcada de Carnestoltes, el momento más esperado. Una explosión de creatividad donde los disfraces se convierten en herramienta de crítica y las calles principales del barrio se llenan de ironía y reivindicación.
A las 20.30 horas tendrá lugar el Encontre del Tirant amb el Moro Maclet i el Dimonis, seguido a las 21.00 horas por el tradicional Pregón del Califato de Benimaclet, también en la asamblea vecinal.
El cierre llegará a las 22.00 horas con la entrega de premios Rifa i Castell, donde se hará entrega de un lote de productos del barrio. A continuación, un castillo de fuegos artificiales pondrá el punto final a un Carnaval que, fiel a su esencia, vuelve a demostrar que en Benimaclet la fiesta es también identidad.







