Hay cosas que no cambian por muchos años que pasen ni por mucho que apriete el ritmo del día a día.
Llegado el calor, las terrazas y las mesas de la Comunitat Valenciana vuelven a vestirse con dos imprescindibles: un vaso bien frío de horchata y una bandeja de fartons.
Más allá de ser el recurso estrella contra las altas temperaturas, este dúo gastronómico se consolida año tras año como una excusa perfecta para parar el reloj y compartir tiempo con los tuyos.
Bajo la idea de que la buena compañía y la tradición van de la mano, la firma Polo ha puesto el foco esta temporada en el valor emocional de esta combinación a través de su propuesta “Momentos que saben a Polo”.
Una iniciativa que reivindica esos instantes sencillos —desde una merienda improvisada en la plaza hasta una charla de sobremesa que se alarga sin prisa— donde la horchata Or, Xata! y los tradicionales fartons actúan como nexo de unión entre distintas generaciones.

Un maridaje con historia que sabe adaptarse
El éxito de esta pareja no es casualidad. La textura esponjosa del farton, pensada históricamente para mojarse y absorber el sabor de la chufa, forma parte del imaginario colectivo de la región desde hace décadas. Sin embargo, mantener viva una tradición también exige saber escuchar al consumidor de hoy.
En los últimos años, la marca ha sabido evolucionar introduciendo opciones como la horchata sin azúcar, permitiendo que quienes buscan alternativas más ligeras o tienen necesidades nutricionales específicas no tengan que renunciar a este clásico.
Una forma de demostrar que, por mucho que cambien las tendencias, el placer de sentarse a la mesa a compartir una buena horchata sigue siendo un recuerdo imborrable del verano valenciano.








