Valencia estrena hoy una etapa de tolerancia cero frente a los comportamientos que ensucian el espacio público.
Tras los meses de margen dedicados a concienciar a la ciudadanía, la Policía Local ha comenzado a aplicar desde este mismo momento el régimen sancionador de la nueva ordenanza municipal de limpieza y gestión de residuos.
Las sanciones, que pueden alcanzar los 3.000 euros en los casos más graves, buscan proteger el patrimonio común y garantizar la higiene en todos los barrios de la ciudad.
La normativa, aprobada a mediados de junio, entra a partir de hoy en su fase punitiva definitiva tras concluir el margen informativo inicial. Desde el consistorio recalcan que la meta de este despliegue no es recaudatoria, sino disuasoria, para consolidar el civismo y la corresponsabilidad ciudadana.
Del suelo a las fachadas: un catálogo de sanciones exhaustivo
El nuevo marco legal establece horquillas económicas severas en función de la gravedad del impacto ambiental y estético de cada infracción:
- Pequeños deshechos y actos cotidianos: Arrojar colillas, cáscaras, papeles o chicles fuera de los elementos de mobiliario urbano habilitados puede acarrear penalizaciones de hasta 1.500 euros. Acciones como escupir o satisfacer necesidades fisiológicas en la vía pública se enfrentan a castigos que van desde los 750 hasta los 3.000 euros.
- Gestión de basuras y residuos domésticos: Dejar bolsas de basura o restos comerciales dentro de las papeleras —o que sobresalgan de estas— se sancionará con importes de entre 1.500 y 3.000 euros. Asimismo, abandonar residuos dispersos en espacios públicos supondrá multas en esa misma franja económica.
- Protección patrimonial y obras: Las pintadas y grafitos realizados sobre elementos protegidos por el catálogo patrimonial del Ayuntamiento conllevan sanciones







